La lección de marketing más agresiva de mi vida la aprendí en Marruecos. Concretamente en la indecorosa cantidad de baños públicos que visité. Allí aprendí que hay que aprovechar los puntos de dolor en el momento preciso.

Verás.

De mi familia he heredado una inclinación desmedida al sobrepeso, una alopecia absurda, un nombre naftalino y un colon de dudosa calidad.

Pues bien, tras varios días recorriendo distintas ciudades de Marruecos, tuve una revelación.

Aprendí qué son los puntos de dolor o pain points de la forma más escatológica

Si me conoces, sabrás que soy una persona poco espiritual, si no me conoces, pues ya lo sabes. Y aunque tengo una sensibilidad que no esperarías encontrar al ver a un tipo como yo, más bien rudo y con cara de robar cabras, lo que es el tema etéreo no me va. Debo tener los chacras cerrados a cal y canto, yo que sé.

El caso es que la tarde que llegamos a Casablanca, llevaba varios días de ajetreo desmesurado por el norte del país, cuando digo ajetreo me refiero a tener un séquito continuo de gente rodeándote, bien para venderte algo, bien para pedirte algo, bien para quitarte algo, a veces todo a la vez. África style.

Y de pronto, llegamos a la mezquita de Hassan II, justo cuando el sol empezaba a bajar. Nadie nos miraba, había poca gente y pudimos "escuchar el silencio" por primera vez en una semana.

La mezquita de mármol blanco, con miles de formas geométricas y adornos verdes y dorados, se alza sobre un saliente que la sitúa varios metros mar adentro. Como si flotara sobre el océano Atlántico.

Las olas rompen contra los muros y se oye una especie de sonido sordo, como un zumbido agradable, un ruido blanco que te hace bajar la guardia. Además, si tienes suerte, puedes escuchar cómo llaman a la oración desde el alminar. Es una especie de cántico ancestral, un quejido monótono pero armonioso que suena de fondo y lo cubre todo. Como si llevara sonando siglos.

El sol cae sobre la piedra de una forma especial. Puedes buscar fotos de "Mezquita Hassan II atardecer" y no encontrarás ni una que se asemeje a verlo en persona.

En serio, estuve por circuncindarme allí mismo y ponerme a rezar.

En este estado de catarsis, uno no se plantea que quizás, comer un cuenco de caracoles de un puesto callejero, no sea la mejor idea si tienes un colon sensible como el mío. Pero estaba embelesado.

Al día siguiente me puse malo. MUY malo.

✦ Disculpa la interrupción... Estoy mandando la newsletter que a mi me gustaría recibir. ¿Te la mando?

Pero había que seguir el viaje, así que cada dos por tres, yo tenía que buscar un baño, daba igual dónde estuviéramos. Y créeme, estuve en sitios que te saldrían canas solo de entrar.

Pero además de la deshidratación, me lleve una valiosísima lección de venta. Sin saberlo, estaba entendiendo perfectamente qué son los pain points.

Mira:

En Marruecos (y en muchos otros países que he visitado) hay un sistema extraño entre los aseos de cualquier sitio y el resto del Universo.

En lugar de pagar por un servicio de limpieza, dejan la gestión del baño a una persona. Normalmente una mujer de edad avanzada, que lo limpia y a cambio cobra lo que ella quiere a los que lo usan. Pero esto nadie te lo explica, y si preguntas a alguien te dirán "No, usted dé las monedas que quiera según lo conforme que esté con la limpieza del baño. Como si no quiere dar nada. Es algo entre usted y la señora"

Mentira.

Lo supe en cuanto miré a los ojos de la primera señora Pain Point.

Hasta entonces, no había entrado a un baño público en todo el viaje. Pero los caracoles (y el agua del grifo) estaban destrozándome por dentro, y me metí en una cafetería de la zona rica de Casablanca. Todo con un toque europeo raro. Como si estuvieras en un sitio que mezcla París y Alcorcón.

Cuando un blanco con quemaduras por el sol en los mofletes se planta ante ti, pálido, medio doblado y sudando. Sabes qué le pasa. O está de parto o ha comido caracoles.

Así que tú, que llevas toda la vida en la puerta de ese retrete, mueves la mano que tienes con unas monedas como si estuvieras dando la vuelta a una tortilla, para que las monedas hagan ruido. Eso es un lenguaje internacional y no el esperanto.

Un Call to Action como hay pocos...

Pero la primera vez que vi eso, como buen europeo colonizador pensé "Sí hombre, voy a pagar yo por ir al baño" Y ese fue un gran error.

Error que yo cometí. Y que espero que entiendas.

Normalmente llevo una mochila con cuadernos, lápices, las gafas de sol, una botella de agua de 15 litros para que mi amiga Bea no se deshidrate y chicles. Lo que no llevaba era un rollo de papel higiénico.

Lo que ocurrió a continuación te sorprenderá... O no

Imagina que estás en mi situación. Un baño europeo en una cafetería marroquí en el centro de Casablanca. Digo europeo, porque la mayoría de baños que tuve el honor de conocer aquellos días eran un plato de ducha con un agujero en el medio... Y a tirar de cuádriceps.

Ahora imagina que hace 42º, estás pegajoso, acalorado y deshidratado por una descomposición que clínicamente recibe el nombre de 'Diarrea del viajero'. Lo sé porque al volver a Madrid, y tras varios días igual, tuve que ir a Urgencias, a que me chutaran suero. Antes la gente se moría de eso.

✌ Alfonso el aventurero.

Bueno, imagínate... El calor, el dolor, el agobio y la diarrea. OK, no tienes papel.

Y ahí es cuando te das cuenta de tu error. De tu GRAN ERROR.

Entonces, escuchas a la señora Pain Point decir desde fuera:

"Papier, monsieur?... Papier toilette?" mientras agita las monedas.

Toma punto de dolor, toma persuasión, toma marketing.

Lo que en un principio te parecía un insulto pagar, ahora te parece hasta barato... ¿Cuánto quieres por un trozo de papel de periódico viejo y áspero? ¿10 dirham? Toma 20.

Esto me sirvió mucho, aprendí varias cosas. Que tengo unos cuádriceps magníficos, que puedo calibrar el año de impresión de un periódico marroquí según su rugosidad y que siempre tengo que llevar un rollo de papel en la mochila.

Pero también aprendí que saber aprovechar el punto de dolor correcto en el momento indicado puede ser diferencial a la hora de conseguir un objetivo. Da igual si es una venta, un contacto o una acción. Si el usuario al que te diriges no está con diarrea, no podrás venderle papel de periódico viejo. ¿Me explico?

Tener una web, o un proyecto digital sin optimizar para que el usuario haga exactamente lo que tú quieres que haga es un gran error. Casi como comer caracoles de un puesto callejero en Marruecos.

Tú sabrás. Pero si necesitas ayuda puedes darme un toque.

Y ahora, si has llegado hasta aquí, puedes hacer lo siguiente:

Tú decides, yo bastante tengo con mi colon.

4.4 10 votes
🔥 Valora y sube mi autoestima 🔥
guest
4 Comentarios 👋
Inline Feedbacks
View all comments
Beatriz

No existen botellas de agua de 15 litros.
En esa historieta veo lagunillas...

Raul

Marruecos....África Style???
Mezquita....circuncindarme???