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Permíteme que te salude

Soy Alfonso Ojeda, y estoy seguro de que este no va a ser el mejor blog de marketing digital que hayas leído en tu vida. Vamos, ni de lejos.

Puedes irte ya.

Si decides quedarte solo puedo asegurarte una cosa, lo que vas a encontrar aquí, no es lo típico.

Además del blog, hay una newsletter y un micro servicio. Puede que algo de esto te sirva. O puede que no.

Para saberlo tendrás que empezar a degustarlo como un vino caro que no vas a pagar tú.

pero antes, voy a darte un consejo...

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El consejo:

Yo que tú me apuntaría a esto

La newsletter de la que hablan en las altas esferas de la sociedad.

Tío, enserio ¿otra newsletter?

  • No, otra no. Esta es la mía.
  • Y ni mucho menos tengo pensado mandarte un email diario.
  • Ni escribirte solo para decirte que he escrito un post.
  • Ni pienso mandarte un ebook.

¿Entonces para qué haces una newsletter?

Porque de vez en cuando tendré algo que sólo podré darte por email. 

Venga ¿qué me dices?

🏴‍☠️ La newsletter impostora 🏴‍☠️

Puedes apuntarte o no. Sólo te diré que es gratis y hay cosas peores por las que encima tienes que pagar.

Lo sé, no me conoces. Permíteme que me presente...

Soy un impostor, uno más en el mundo del marketing. Pero quizás no uno cualquiera.

La RAE me define como “alguien que finge hacer una cosa que no sabe hacer” . Qué sabrán ellos.
Claro que sé lo que hago. Y no, no tengo ningún máster que lo avale. Ni un elenco de caras sonrientes en mi web diciendo lo bueno que soy.
Si es lo que buscas, no soy tu hombre.

Llevo aquí bastante tiempo. A lo mío. En un mundillo al que siento no pertenecer, haciendo algo demasiado intangible como para demostrarme si lo hago bien o no. No tengo un certificado que lo avale. Lo que tengo son resultados. Pero en mi cabeza...

Soy Diana de Gales sonriendo a la Reina Madre.
Arbeloa saliendo a calentar en la banda.
Anna Allen abriendo de nuevo Photoshop.

Es patético, lo sé. Le pasa a mucha gente, a tanta que hasta le pusieron un nombre: síndrome del impostor. Y de ahí el nombre de este blog.

➵ Bienvenidos a impostores.club

El blog de Marketing que puedes leer sin dedicarte al Marketing

En este blog hablo sobre marketing digital, aunque no lo parece.

Dedicándome al SEO, al diseño web y a los negocios online a veces aprendo cosas. Y vengo aquí a contártelas.

Verás como entre chascarrillos y gracietas ¡pum! el valor te irradia y no te das ni cuenta.

No sé si te gustará. Pero ten algo seguro no tendrás la sensación de haberlo leído antes.

¿Sigues aquí?

Ya te he enseñado los artículos y la newsletter. Hasta te he confesado el por qué del nombre del blog. Si no te has ido todavía es por una de estas dos razones:

1) Puede ser que esta web haya captado tu atención. No es merito mío, el amarillo y el negro combinan muy bien. Además un cuervo con sombrero no se ve todos los días.

2) Puede que te haya parecido que soy un tipo de fiar. Yo que sé, hay gente para todo. Si ese es tu caso y estás buscando un botoncito que ponga algo como "Déjame ayudarte" tengo que decirte algo:

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Seamos serios, no estoy aquí para “ayudarte”

Esos profesionales que a ofrecer sus servicios lo llaman “ayudar” me revientan. No sé si es culpa del libre mercado o de Osho. Pero me parece una fórmula bastante penosa. Un reclamo peor que el de los anuncios de compresas.

Lee esto, y si al terminar no estás de acuerdo, puedes mandarme un email con las mejores frases de Mr.Wonderfull. Te prometo que las leeré todas como castigo.

Verás, hace unos años, andaba apurado de pasta. Siempre vigilando la cuenta del banco, buscando monedas en el sillón para comprar tabaco los últimos días del mes.

Trabajaba mucho, ganaba poco. Cada vez que pensaba en el dinero, apretaba el culo.

En esa época, iba a algún evento que otro, participaba en chats, formaba parte de alguna que otra comunidad… Conocí gente a la cual el apelativo “gente” les queda grande. También fui a dar con alguno que otro interesante, entre ellos un tipo que un día, me dijo:

“El dinero va y viene, el tiempo sólo se va”.

Parece una frase de viejales, y lo es. Pero encierra más verdad que cualquier libro de autoayuda para neoliberales tipo “Padre pobre, padre rico” y esas mierdas.

El tiempo es un factor que cuando “estás empezando” no tienes en cuenta. Si hay que currar de lunes a domingo 14 horas diarias, pues se hace. Para eso eres emprendedor ¿verdad?

- Otro emprendedor -

Si quieres vivir en el mundo actual, con tu wifi, tu Netflix y tu visita al Ikea en domingo, tienes dos opciones. Y de verdad que solo hay dos (legales):

  • Montas una empresa.
  • Trabajas para una.

Si tu opción es la segunda, enhorabuena, eres un asalariado. Quizás lo que viene a continuación te va a costar entenderlo. Pero de verdad, inténtalo, la empatía es de guapas.

Cuando tú eres la empresa para la que trabajas, haces lo que haga falta. Esto te lleva a pensar que tienes el control, y que puedes crecer cuánto quieras. Puedes aumentar conocimientos, puedes aumentar ingresos...

Lo único que no puedes aumentar es el tiempo que te queda hasta irte al hoyo.

Esa idea, “el tiempo sólo se va” me destrozó.

Desde entonces, soy muy cuidadoso con lo que hago con mi tiempo. Sólo lo gasto con quien lo merece. Mi señora, mi perro y dos o tres personas más.

Si no estás entre ellos, sólo hay una forma de que te dedique mi tiempo. Comprándolo.

Una pequeña porción de mi tiempo a cambio de dinero que podré cambiar por otras cosas. Normalmente café, libros y cerveza.

Es una transacción comercial básica, se lleva haciendo toda la vida. Tiempo a cambio de dinero. Ninguno de los dos va a ser mucha cantidad.

Lo que vas a obtener, si fuera un plato finolis se llamaría “tiempo en tres texturas”

  1. Tiempo puro sin cortar: las horas que voy a dedicar a tu proyecto.
  2. Conocimientos: y el tiempo que me ha llevado adquirirlos.
  3. Experiencia: que es el resultado de llevar bastante tiempo haciendo esto.

El blog de autor

Alfonso Ojeda no es mi nombre real

¿Sabes que hay por ahí más de un estudio según el cual la gente guapa tiene más posibilidades de tener éxito en la vida?
Vamos a entender el éxito como una trayectoria laboral ascendente. Todo el mundo piensa que el éxito son billetes en el banco. Por lo que sea.

Sé que esto del estudio suena casposo, pero no es una técnica de copy flipao. Se llama “Ciencia de la belleza” y es un sesgo psicológico que nos hace tener cierta predilección por lo bello.

Pongamos un ejemplo:
Ahora mismo, al otro lado de la pantalla, tecleando esto que estás leyendo estoy yo. Un tipo que podría haber salido del reparto de “La Salchicha Peleona II”.

Durante todo este texto y a lo largo de cada pixel de esta web, voy a tratar de convencerte de algo. Siempre.

Dependiendo de quién seas o de lo que quieras, te convenceré de que me leas en el blog. O de que te suscribas a mi newsletter, que formes parte de mi comunidad o de que me des tu dinero.

No soy ilusionista, es mi trabajo saber hacer esto.

Bien, si durante el tiempo que estés por mi web, asocias lo que ves y lees a un tipo como yo, puede que te guste más o menos el contenido. Y ya está.

Pero si el que te está hablando es un tipo como Charlie Humman, Jason Momoa o Brad Pitt la cosa cambia. Y no estoy hablando de preferencias sexuales. Un tipo guapo te va a persuadir y a vender mejor su movida. Es así. Nuestro cerebro nos empuja a ser más amables con la gente que es agradable a nuestros ojos.

¿A quién prestarías atención antes, a Steve McQueen o a Alfredo Landa?

Pues eso.

El branding

¿Te acuerdas de lo del síndrome del impostor?

blog de marketing digital

Bueno, pues aquí también está presente.

Sinceramente, creo que tener un nombre guapo si quieres llevar un blog de autor ayuda. Y si quieres “hacer marca” pues más todavía. Porque no es lo mismo un muffin que una magdalena.

Vale, pues yo me llamo Alfonso. Así con todas las letras. Otra herencia familiar como la alopecia o el sobrepeso.

Alfonso. Un nombre que para mi, huele a cerrao. Será porque así se han llamado varias generaciones de mis antecesores. Supongo que en algún momento de la historia, el Alfonso primigenio compró el derecho de explotación del nombre y había que amortizarlo.

Yo que sé.

Así que teniendo de entrada un nombre poco “cool” decidí adelantar mi apellido materno, buscando algo de singularidad. Alfonso Ojeda. Sonaba mejor, más a cantautor trasnochao.

¿Sabes el resultado?

La gente confunde mi nombre y se dirigen a mi como Álvaro Ojeda. Un personaje patrio al que detesto.

Soy un maestro del branding, lo sé.

El oficio

Buscavidas digital

Cuando me preguntan a qué me dedico me cuesta bastante contestar. No sé si porque decir que gano dinero por Internet suena a OnlyFans o porque decir que soy SEO se me queda corto.

Pero decir que "tengo una serie de habilidades, conocimiento y formación en campos dispares que combino para ganar dinero y vivir la vida como la entiendo yo y no como resulta cómoda a los demás" queda pedante. Muy pedante.

Por eso he decidido que el termino que mejor define lo que hago es el de buscavidas digital. Combino las cosas que sé hacer como diseño web o SEO con lo nuevo que voy aprendiendo y gano dinero con ello.

Lo que voy aprendiendo por el camino tengo pensado compartirlo contigo (casi todo).

Pero antes, déjame contarte una historia...